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Conocer
el mundo
de manera diferente
Olivier
Godard, Ecole
polytechnique.
ebemos
conocer el mundo de manera diferente, teniendo en cuenta que la
sociedad quiera lograr un desarrollo sostenible en lugar de objetivos
más clásicos como el progreso económico y social o la independencia
nacional? La respuesta es afirmativa, pues el proyecto de desarrollo
sostenible representa un reto para la producción de conocimiento
(Jollivet, 2001): la relación de integración de los conocimientos
alrededor de cuestiones cruciales complejas es su gran tarea,
mientras que la ciencia moderna se ha dado por principio la descomposición
de sus objetos a fin de elaborar conocimientos especializados
(Stengers, 1998).
Para
el desarrollo sostenible es necesario inventar medios complementarios
de conocimiento que permitan aprehender los elementos en interacciones
complejas en un contexto definido. Este es el enfoque elegido
hoy por los "modelos integrados" en el campo climático, que articulan
las dinámicas económicas, las dinámicas territoriales y los intercambios
físicos con la atmósfera, los océanos y la biomasa (Dowlatabadi
y Morgan, 1993). Estos modelos enfrentan el reto consistente en
organizar un desplazamiento radical entre una semántica propia
de las disciplinas sociales con valores morales, intenciones,
preferencias, utilidades, conflictos de poder y proyectos, y una
semántica propia de las ciencias de la naturaleza (flujos energéticos,
devenir de las poblaciones, ciclos fisicoquímicos, etc.). También
deben dominar las incertidumbres incorporadas en cada conocimiento
y su devenir en esta circulación transdisciplinaria: ¿son acumulativas,
multiplicativas? ¿Se neutralizan?
En
este contexto se puede discernir tres grados de toma en consideración
del desarrollo sostenible para la investigación científica, cada
uno de los cuales implica un compromiso más profundo del aparato
de investigación (Godard y Hubert, 2002).
1)
El proyecto de desarrollo sostenible plantea nuevas cuestiones
de investigación o modifica el orden de las prioridades, comportando
esfuerzos de organización específica (programas, licitaciones,
etc.). El desarrollo sostenible se convierte entonces en un nuevo
referente de las políticas científicas y se traduce en múltiples
cuestiones particulares que se dirigen a los investigadores de
las diferentes disciplinas.
2)
El desarrollo sostenible constituye, en cuanto tal, un nuevo objeto
de investigación. Su estudio reúne a especialistas de las ciencias
de la sociedad (juristas, sociólogos, politólogos, economistas,
filósofos) y de la naturaleza (climatología, ecología), así como
a especialistas de las interfaces (geógrafos, agrónomos), modelizadores
y, en fin, a diferentes ingenierías. En estos trabajos se estudian
los mecanismos de integración de los procesos de desarrollo, las
condiciones sociales de la génesis de las técnicas y de orientación
de la inovación, la organización de las políticas de precaución
o las tensiones a largo plazo entre las diferentes alternativas
de evolución de la realidad social. Asimismo, construyen conceptos
de referencia, elaboran métodos y definen las medidas correspondientes
-como los indicadores del desarrollo sostenible-. Este nuevo objeto
altera las fronteras disciplinarias y las disyunciones entre campos
de investigación en beneficio de reflexiones sobre el vínculo
y las articulaciones.
3)
El desarrollo sostenible conduce a renovar las prácticas de investigación.
Se diseñan investigaciones con ambición integradora y se refuerza
el carácter asociativo de las acciones mismas de investigación.
La formulación de las cuestiones de la investigación, la definición
del método y el debate sobre los resultados ya no se confinan
a los laboratorios, sino que se abren a los diferentes actores
del desarrollo sostenible.
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