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74 - Ciencias sociales
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El impacto de las empresas
Peter Utting
UNRISD

Tal como se concibe actualmente, la responsabilidad social de las empresas no responde a objetivos de desarrollo. Ella debería ser, en particular, más apremiante para las multinacionales, implicar más ampliamente a los actores clave de los PED y ser más respetuosa de los marcos de regulación pública ya existentes.

esde hace varias décadas, el debate es encarnizado en lo que respecta al papel y el impacto de las empresas transnacionales y las inversiones directas extranjeras (IDE) en los países en desarrollo (PED). Para decirlo simplemente, algunos hacen hincapié en la contribución actual o potencial de las transnacionales sobre el desarrollo económico y social mediante inversiones, empleo, fiscalidad y transferencia de tecnología, conocimientos y competencias. Otros destacan, por el contrario, que las transnacionales han contribuido a promover cierto tipo de desarrollo y de relaciones Norte-Sur que son desventajosas para los PED.

La década de los ochenta constituyó un giro importante para el equilibrio de estos diferentes puntos de vista en la medida en que las organizaciones internacionales y numerosos PED abandonaron la idea de un nuevo orden económico internacional para volverse hacia las IDE. Al hacerlo, aceptaron en gran medida las propuestas y condicionalidades prescritas por las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que estimularon a los PED a proseguir un modelo de desarrollo basado en las exportaciones, a liberalizar sus regímenes de comercio e inversión, así como a privatizar las empresas del Estado y los servicios públicos.

Estas políticas continúan hoy, pero han sido completadas por otro enfoque, al que se designa con el rótulo de responsabilidad social de las empresas (RSE) o de ciudadanía empresarial. Durante los últimos años, numerosas empresas transnacionales y asociaciones de negocios han respondido a la presión de los consumidores y de la sociedad civil, a las oportunidades de mercado y al nuevo pensamiento sobre el "buen gobierno" adoptando una serie de iniciativas voluntarias asociadas a códigos de conducta, mejora de los sistemas de gestión medioambiental, participación en marcos de etiquetación y certificación, así como a actividades filantrópicas e inversiones sociales.

Por otra parte, un número creciente de empresas participa en iniciativas que reúnen a los socios interesados1 o a asociaciones público-privadas con ONG u organizaciones multilaterales. Las Naciones Unidas han desempeñado un papel importante en la promoción de asociaciones con las empresas transnacionales mediante programas como el Global Compact2 [Pacto global] o múltiples iniciativas ejecutadas o anunciadas con ocasión de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible realizada en Johannesburgo en 2002.

La responsabilidad de la empresa en debate
El debate sobre el desarrollo relativo a los flujos de IDE se ha extendido ahora a la RSE. Los partidarios de la RSE saludan las iniciativas voluntarias como una manera pragmática e innovadora de reforzar la contribución de las transnacionales al desarrollo. Muchos consideran también estos pasos voluntarios como una alternativa eficaz a la regulación gubernamental, que a menudo se considera como poco favorable para el mundo de los negocios y difícil de ejecutar, en particular en los PED. La mayor parte de las críticas contra la RSE se han concentrado en dos aspectos: en primer lugar, la idea de que las iniciativas voluntarias constituyen simplemente un "reverdecimiento" o tentativa de camuflaje de prácticas usuales y, en segundo término, que las normas de las empresas se deberían reforzar y abarcar otros campos.

¿Cuál ha sido realmente el impacto de la RSE y de las asociaciones? Desafortunadamente, la mayor parte de los argumentos en contra o a favor de la RSE se basan en suposiciones, anécdotas y un número limitado de ejemplos de "buenas" o "malas" prácticas. Existen muy pocas investigaciones sobre el impacto de la RSE en el desarrollo y sus aspectos sociales, medioambientales, económicos y participativos.

Los primeros resultados de las investigaciones efectuadas por el Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD) sugieren que un número creciente de grandes empresas han tomado el tren de la RSE no sólo de manera reactiva -incluso si muchas de ellas responden de esta manera a las presiones ligadas a la sociedad civil, los consumidores y los accionarios, así como a las amenazas de regulación. Su compromiso es más dinámico, si se tienen en cuenta los beneficios que pueden obtener. En este sentido, la RSE es actualmente algo más que un simple ropaje o una manera de cuidar sus relaciones. Asimismo, parece que los actores implicados en la RSE siguen estando en un proceso de aprendizaje y evolucionan poco a poco hacia prácticas y normas más completas.

No obstante, se nota que el aumento de la implicación en la RSE, en función de las empresas efectivamente comprometidas, tiene límites. Además, los acuerdos institucionales asociados a la aplicación de los códigos de conducta y de certificación a menudo son débiles, complejos y muy costosos.

Este informe moderado vale igualmente para algunas asociaciones público-privadas que implican a las Naciones Unidas y empresas transnacionales. El Global Compact [Pacto global], por ejemplo, se ha revelado muy útil para hacer hincapié en las problemáticas del trabajo, los derechos humanos, el medio ambiente o incluso de la lucha contra la corrupción en un contexto político global donde, durante años, la atención se puso únicamente sobre cuestiones de liberalización económica y ajuste estructural. Ha contribuido a reforzar algunos aspectos del derecho internacional indicativo [international soft law], como la Convención de la Organización Internacional del Trabajo, la Declaración Universal de Derechos Humanos o incluso las resoluciones adoptadas en la Cumbre para la Tierra de Río de Janeiro en 1992. Ha permitido así poner a las transnacionales ante sus responsabilidades y obligaciones frente al derecho internacional. Asimismo, el Global Compact ha estimulado el diálogo sobre problemas específicos como la responsabilidad de los medios empresariales en las zonas de conflicto o en relación con el SIDA.

Sin embargo, tal como están estructuradas hoy en día, las asociaciones entre las Naciones Unidas y los medios empresariales se caracterizan por una gran debilidad de los mecanismos de selección de los socios adecuados, de los mecanismos de verificación para asegurar que las empresas mejoran significativamente sus desempeños sociales y medioambientales, así como de procedimientos que verifican que los socios responden a las prioridades nacionales y a los problemas que tienen que solucionar en los PED. También hay que temer que estas asociaciones ofrezcan a los medios empresariales una gran influencia sobre las estructuras de gobierno de las instituciones multilaterales y que iniciativas como el Global Compact sirvan de coartada para no considerar enfoques de regulación pública que podrían tener más impacto como, por ejemplo, las "normas de las Naciones Unidas sobre la responsabilidad en materia de derechos humanos de las sociedades transnacionales y otras empresas" propuestas en 2003 por la Subcomisión para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

¿Qué impacto sobre el desarrollo?
Entre los promotores de la RSE existe una idea ampliamente compartida según la cual la RSE y las asociaciones público-privadas, independientemente de su forma, son necesariamente buenas para el desarrollo y el buen gobierno. Sin embargo, esta hipótesis debería considerarse con prudencia, habida cuenta de las características siguientes de la RSE:

1) La agenda de la RSE tiende a ser prescrita por los países industrializados, con una participación limitada de las partes interesadas de los PED en los procesos pertinentes de toma de decisión.
A menudo se deja de lado problemas importantes como la evasión fiscal, el deterioro permanente de las condiciones de trabajo ligado a la liberalización y la precarización, la situación del sector informal o de las trabajadoras. En fin, a menudo se ignora la manera como la RSE y los socios pueden eludir a las instituciones nacionales de regulación del mercado de trabajo.

2) Las pequeñas y medianas empresas de los PED que forman parte de la cadena de abastecimiento de las multinacionales frecuentemente deben pagar el precio de la RSE. Las transnacionales y los consumidores del Norte harán poco, o casi nada, para compartir los costos, mientras que las centrales de compra siguen imponiendo condiciones penosas a los proveedores en términos de precios y plazos de entrega. La RSE podría reforzar la tendencia hacia la concentración del poder de las empresas, dejando de lado a las pequeñas empresas de las cadenas de abastecimiento y contribuyendo a concentrar la producción en las grandes empresas que disponen de mayores capacidades para ejecutar las iniciativas de la RSE. La RSE podría también tener consecuencias proteccionistas al reducir el acceso de las empresas del Sur a los mercados del Norte y aumentaría así la ventaja competitiva de las empresas del Norte en desmedro de las de los PED.

3) La RSE ignora frecuentemente las causas estructurales del mal desarrollo, tales como algunas políticas macroeconómicas, estructuras de poder desiguales, el desequilibrio de las relaciones Norte-Sur, así como los modelos de inversión y crecimiento económico que tienen impacto socioambiental negativo. En fin, numerosos PED no disponen de un contexto institucional que, asociado con una regulación social y gubernamental, debe estar instituido para que la RSE sea eficaz. Obligados por el reembolso del servicio de su deuda, muchos PED son incapaces de desarrollar estas estructuras de regulación para facilitar la RSE. Además, los sindicatos, las ONG y la prensa de investigación a menudo son muy débiles para desempeñar su papel.

Si la RSE cuenta con tener una contribución significativa en el desarrollo, sus promotores deben afrontar varios desafíos. En primer lugar, deberán prestar más atención a la manera en que las iniciativas voluntarias pueden integrarse mejor en los marcos de regulación de los gobiernos y los sindicatos. En segundo término, la RSE debería concentrarse más en las problemáticas de los países del Sur. Para hacerlo, los actores clave deberían comenzar por responder a cuestiones difíciles: ¿Cuáles son las contradicciones y los problemas del desarrollo vinculados a la agenda de la RSE tal cual está formulada actualmente? ¿Son las estrategias de inversión de las transnacionales y sus prácticas fiscales compatibles con los objetivos fundamentales del desarrollo? ¿Responde la estrategia de la RSE a las necesidades del desarrollo, a las preocupaciones y los intereses de los trabajadores, las comunidades y las empresas en los PED?

¿Estos actores y otros participan efectivamente en la elaboración de la agenda de la RSE? Finalmente, ¿la RSE actúa en favor o en contra de los procesos democráticos de regulación en los PED? Mientras que estas cuestiones de regulación y de más amplia participación en el proceso de elaboración de iniciativas de RSE no se aborden, la RSE, tal y como se implementa actualmente, hará más por la buena conciencia de los dirigentes empresariales, los consumidores del Norte y el orden internacional del desarrollo establecido que por los trabajadores y las comunidades de los PED.

1) Con este término se designa al conjunto de los actores concernidos por el desempeño de la empresa.
2) En enero de 1999, durante el Foro Económico de Davos, Kofi Annan lanza la idea de una asociación entre las Naciones Unidas, las ONG y los medios empresariales. Denominado Global Compact, esta iniciativa busca, según la fórmula del Secretario General de la ONU,"unir la fuerza de los mercados con la autoridad de los ideales universales" y tomar en cuenta el impacto social y medioambiental de la globalización. El Global Compact propone la adhesión a nueve grandes principios en los campos del derecho de la persona, el trabajo y el medio ambiente. www.unglobalcompact.org

El Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social - UNRISD - es una institución autónoma de las Naciones Unidas que emprende investigaciones multidisciplinarias sobre las dimensiones sociales de los problemas contemporáneos del desarrollo.
www.unrisd.org

 

 

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Dernière mise à jour Friday 7 October, 2005